miércoles, 10 de diciembre de 2014

Otro romanticismo
                                                 "...las aguas del olvido "
                                                                             Garcilaso

 "Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!"
                                                                       César Vallejo

Te escribo nuevamente desde una tarde helada
de esas en que nos puede el sentimiento
y la obsesión -ese pingajo de la soledad-
te derriba, te ocupa, sienta plaza en tu cuerpo
y, lo más peligroso, te alumbra, te interroga.

Y ves que los renglones se estrechan,
las letras se amontonan
y comprendes el hueco imposible,
el espacio que nunca compartimos
y este bello recurso de contarte la vida
poblando de historia y de sueños
las hojas tibias del dolor
que tanto me recuerdan tus muslos o tu espalda.
Por ellos navegué durante tanto tiempo,
en ellos aprendí tantas cosas extrañas,
tanto golpe de mar,
que parece imposible olvidarte así, de pronto,
como quien tira la luz por la ventana,
como quien se despuebla de golpe de esperanza.

¿Quién puede responder sin ningún truco
a las preguntas viejas, enquistadas,
hechas parte de ti?

¿Quién cruzará de un salto las aguas del olvido
sin sentir cómo quema en la carne la sorpresa de un día,
las sábanas de un día, los cuerpos ofreciéndose,
las ojeras del gozo al amanecer?

¿No volverá el amor ,
aquel juego con náufragos y cofres,
a sorprendernos con su mano abierta,
a dejar en la playa de un hombro
como alga de plata que reposa
la saliva brillante del deseo?

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

Por eso he de decirte -aunque sea por escrito-
f que está la casa abierta para ti,
que te esperan los libros, el té, mi soledad,
las dudas de las tardes de domingo,
la pequeña verdad
que no se tiene en pie sin tus palabras.

No es posible saber cuando todo enmudece
y la vida se ha vuelto una sórdida esquina
si nos falló el presentimiento
o será que el mercado nos fue tragando
con sus comadres y su algarabía,
que no supimos vernos ni hablarnos
entre anuncios de sopas luminosas,
promesas y altavoces
pregonando los últimos saldos
de la felicidad.

Será que llevaremos inevitablemente
un lenguaje podrido que amarga el paladar
y te pone a escupir en mitad de la urgencia
cuando toda la historia apenas si consiste
en decirnos que sí, que nos amamos.

Y los golpes, tan fuertes, las aguas del olvido,
                                                                 tan hondas... Yo no sé!

Hay cosas en la vida
que sólo se resuelven junto a un cuerpo que ama.

Y cartas que se escriben
cuando la prisa clava su aguijón
y te deja colgando del alero
y te da por pensar
que es posible que no nos conociéramos
aunque fuimos viviendo el mismo frío,
la misma explotación,
el mismo compromiso de seguir adelante
a pesar del dolor.

martes, 2 de diciembre de 2014

Inhabitada

Ahí está el mundo.

Monstruo carnívoro,
cuya luz desordenada
no nos dejará
de atormentar.

En él
todas las preguntas se disparan
y la falta de palabras
nos impide contestar.

-Súbitamente,
escozor del alma y las entrañas
turbia la mirada
se atraganta en el encuentro
retenida en el vacío-

Por eso,
nosotros frenamos la alegría
porque hemos muerto demasiado
y sutilmente heridos
aún nos sentimos profanados.

Una alteración cósmica
se nos revela
cada vez
que luchamos por sentir.

Pivotamos del chispazo a la ceniza
marionetas
a pilas funcionando.

Y yo ya no se,
si es que no lo merecemos
-moribundos del abrazo-
o el vislumbrar de nuevo el abandono
es hoy frontera del suicidio emocional.

Compartimos besos como el pan
básicos e introductorios
sucedáneos efervescentes
del rápido ser
tratando de esta forma
de sentirnos habitados
por el otro.

Noches, minutos o miradas.

Versa sobre esto el desaliento
quizá más hondo
en las tardes menos cómplices
donde pierdes la cabeza
un pendiente
o el sentido de la vida.

Porque esta lejos tu casa
y tu mente habita allí.

Alucinaciones
a veces creo que es esa
la base del transcurso
el no saber y adelantarse
volver atrás,
o recular sin miedo
hacia el ahora.

Somos suero
que inyectamos a los otros
con las manos, la emoción
y la palabra.

Separados,
en verdad, por demasiado,
cada ser,
infinitamente lejos.

Golpes de sangre
los orgasmos que sentimos
una vez nos encontramos
tras los años
en Siberia
atrapados
tú y yo.

Sosteniendo
en fa mayor
esas manos temblorosas
del principio de la noche.

Rásgame
aunque sea la piel
y no me duela
hazme sangrar.

Haz que me detenga
tu obcecado sexo
y que se paren
el reloj y las alarmas
en medio del naufragio.

Y enciéndeme
aunque sea con tu sombra
y que pierda la consciencia
del dolor que siento
cuando existo
inhabitada.








sábado, 29 de noviembre de 2014

Al fondo de este incierto túnel
una suerte de aspas enfrentadas
puñados de hormigas que me sangran
preñadas de ansiedades encontradas.

Es el último round
desvío fragmentado
al abismo perpetuado
de cenizas esparcidas
para buscarte en su seno
como quién vuelve al útero materno.

Besar la cima
y encontrarla en verdad insuficiente
destruir entonces las fronteras del espanto
al fijar una distancia con la vida
que te ayude a asimilar este destierro.

El deseo de ausentarse en las preguntas
o dejar de socavar las tierras del olvido
quizá esa sea,
la sutil certeza primogénita.

Y ese miedo a ser disparada
ese miedo inexcrutable
a que te disparen otra vez.





jueves, 27 de noviembre de 2014

Ispilua

" Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo. "

Salinas.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Una loba sin garganta.

Es el lobo
aquél que con su zarpa
atraviesa la hojarasca.

Es la piel
cobertura de toda conexión.

Hoy se entrega al aire
para que todo lo superfluo
no afecte a la semilla.

Quiere correr desnuda
entre techos amarillos
y que llueva
hasta desaparecer.

Dejarse calar,
arrastrada por la vida,
sintiéndolo todo,
abrigada por la tarde.

Respirar el aire hasta que duela,
llorar a bocajarro,
comer la tierra con las manos,
aullar hasta rompérsele
la voz,
y la garganta.

Dejar de ser un ente
al que quisieran negar.

Porque
cuanto más frío hace fuera
más nos encogemos

-Como si hubiéramos dejado de ser
por haber perdido a alguien-

en vez de dar el salto
saliendo de esta manta
seda virgen y arrugada,
y tirarnos al vacío,
sin memoria
y sin palabras.


Ha pasado el tiempo,
ya nada reconoces.

Pero nunca en la vida
has dudado menos
de la esencia de las cosas.

Esa que prevalece al castigo,
al dolor por el dolor,
que huele a lluvia y a madera
y se mantiene firme
atada a la consciencia.

 

viernes, 7 de noviembre de 2014

(Silencio)

Dormita
fiera mía,
y no rujas tu valía.

De ese modo,
tú jamás
rozarás
tanta bajura.

(Silencio)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Qué dirás de mi.

Presa de alguna extraña motivación
vuelvo a esa plaza.

Esa puta imagen taladrándome la mente.

Allí está ella, joven, diáfana
modélica y blanca.
Sin maldecir,
sin desgastar,
están brillándole los ojos.

Tiene un hijo pequeñito,
con los papos regordetes,
es  perfecto,
un ángel de dientes diminutos.

Come Aspitos,
y sus ojos tan brillantes,
sus ojos tan oscuros,
son espejos de la vida.

Tiene su rostro tanta paz
que las palomas se le acercan
como imantadas
al concepto de pureza.

De pronto, un ruido seco.
Y el niño yace, boca arriba, sobre el suelo.

Un segundo le ha hecho falta
para caer, hacia detrás,
desde cinco escaleras infinitas.

Entonces pierde la consciencia,
y la niña que era se quiere morir.

Tiene tan sólo siete años,
y es la primera vez,
que decide morirse.

....

Desde que recordé ese momento,
no dejo de ver
los rostros envejecidos brillando.

Y me aniquila el reloj,
cada vez que no aprovecho el tiempo.

Y mi claustrofobia es proporcional
al miedo que siente
todo el mundo a mi alrededor.

...

Sienta las bases,
crece, crece, crece,
se responsable,
posee un digno trabajo
para la felicidad ajena
y tu prisión.

En la que no habrá flores
como te equivoques.

Eso es lo que te dicen.
...

Cércame,
por favor,
estoy tan acostumbrada a la falta de libertad
que no se qué haría con ella si la tuviera.
Dame la seguridad
que ya no siento en ningún lado.

Ayúdame a dejar de pensar.
....

Como me vuelvas a decir
que me siente en esa silla
te juro que voy a romper esa ventana.

Como se te ocurra volver a decirme
que cuáles son mis planes
te juro que no respondo de mí.

...

No tenéis bastante ya,
con desproveernos
de lo único que tenemos en la vida,
que es el tiempo,
con vuestras putas plantillitas
controlitos, trabajitos
para hacernos un poquito
sólo un poquito
más jodidamente gregarios?

...

Quizá me esté pasando.

-Qué desagradecida,
pensarán algunos, indignados.

-Qué desquiciada está,
pensarán esos otros, que por supuesto,
no quieren entenderme.

Porque jode entender,
que ahora, que tenemos los ojos brillantes,
y que estamos sanos,
y deberíamos ser invencibles,
somos más frágiles que nunca.

Nunca hemos conocido al miedo tan de cerca
y nunca nos hemos sentido más solos
que ahora,
hermosos huérfanos de la alegría.



















































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