miércoles, 27 de febrero de 2013

Y ahora qué pretendes.

Nunca me llevaste a la nieve.
Nunca toqué hasta empaparme los guantes y el alma,
 esa capa de blanca espuma que todos conocían.
Nunca supe lo que era lanzarse al vacío resbalando,
o lo que era sentir el sol reflejado desde el suelo.
Nunca me envolvió esa blancura que duele al mirar ,
esa bruma condensada que recuerda al nacimiento,
ese oxígeno de luz y frió respirable.
Nunca hice un muñeco, ni supe como hacerlo.
Si era fácil o no manejar el blanco entre los dedos.

Quisiera ahora comerme el suelo,
que el frío apagase mis malos pensamientos,
la ausencia de recuerdos,
la rabia y el fuego en la infancia congelados.

Me encantaría llenar mi cara del cuajado agua,
dormir con la nieve como almohada.
Ser inerte, ser azul,
morir despacio contemplando la nieve.
Para volver al principio,
comprender en el deshielo el por qué de las cosas.

Dejar de preguntarme por qué te empeñas en dolerme,
por qué me siento a kilómetros de tus manos,
por qué pretendes
si cada día lo empeoras.

Explícamelo tú,
aún tenemos tiempo,
aunque tampoco demasiado.

Lo más preciado,
lo único que siempre quise,
lo único que nunca me diste,
segundos

martes, 22 de enero de 2013

Desahucio

Pesados sueños tildan de miedo los ojos ,
trucan la vida,
la convencen,
tristemente seduciéndola,
sacudiéndole la frente,
regresando.

Eras,
siempre fuiste,
el sueño más recurrente.

El abrazo de las vísceras,
nuestro por quizás doce segundos.
Basta.

Déjame ir ,
no me busques en los telares subconscientes,
si luego nada existe,
si me dejarías desnuda hasta en la nieve.

Te conozco,
lárgate con tu mirada triste,
con tu cuerpo -antes tan mio-
y llévate lejos tus palabras,
esas mariposas de la muerte,
que quieren destrozarme.

Déjame ir,
yo ya lo hice,
aunque me claven las mañanas
todos sus puñales.

Aunque te duela, sigo
aunque te aferres, vivo.


miércoles, 16 de enero de 2013

Aquella noche lloré por la muerte.
Lloré por todas las muertes silenciadas,
lloré porque soy una imbécil más pensando en la muerte,
incapaz de ser feliz más de una hora,
incapaz de admitir que soy mortal.

Me pregunté si mis padres me conocen,
si ellos conocieron a los suyos,
si es así de absurda la vida siempre.
Me pregunté por qué , por qué nacemos,
si vivimos y no nos enteramos,
y sufriendo la muerte y la nostalgia,
desaparecemos.

Yo debí morir en la infancia,
debí quedármelo todo, todo dentro
toda la magia, toda la vida,
y evaporarme, sin pena, ni gloria,
en paz evaporarme.

Debió pararse mi corazón aún muy pequeño,
cuando todos éramos felices.
Cuando todo era verdad para mis ojos,
cuando la gente que querías vivía
y les querías sin pensarlo,
cuando podías creer en las personas.

Lo mucho que has mentido,
el daño generado,
la muerte, fruto de la angustia,
como las lágrimas,
profunda, lenta, siempre cerca.

Perdón por no haber llorado antes,
hoy me has atravesado las pestañas.
He pensado en tu madre,
en la mia,
y he querido acompañarte.

Desde lo inerte, les he creído, sí,
cuando dicen que después, no hay nada,
nada,
nunca más.

No, después tampoco.


sábado, 5 de enero de 2013

Contraindicanciones.


El fuego de la ira nublando la razón,
la muerte acariciando las costillas.
Desazón, ruido, punzantes cosquillas.

Conversaciones conmigo, sin dormir y sin respuesta.
Sonámbulas palabras, gritando, sin parar.
verdades que nadie, jamás comprenderá.

Manual de emociones,
mil recetas de canciones,
que oscuras guarden rabia.

No puedo quedarme,
o grisácea y complaciente,
acabaré dando las gracias,
por hacerme penitente.

Furia descontrolada,
ojos de sangre dedicada,
mares nocturnos, afonía incorporada.

Y no preguntar nunca, jamás decir por qué.
Libre la pluma que se escapa del papel,
tarde sabréis que ya nunca va a volver.

Sonidos, dejadme inconsciente,
haced que nada parezca verdadero,
que las luces vuelvan en Enero,
que el futuro mejore lo presente.

En fin, adiós, no te pongas a llorar,
nadie me ha dolido nunca tanto,
deja que me cure de tu espanto,
en silencio, calla ya.


viernes, 28 de diciembre de 2012

Nunca, para siempre.

A las tres de la mañana he aceptado perderte para siempre.
Han pasado dos años y sin embargo, hoy, ahora mismo,
sé que te he perdido para siempre.
No has dado tregua, demasiado extenso el historial,
sinsentido,retorcido,
demasiado doloroso.

Yo ya no te seguía,
¿Pensabas que sí?
Me lo imagino. Tú y tus férreas convicciones.
Tú y el dolor que me causas solamente por ser tan de piedra con el mundo.

Yo solamente quería abrazarte,
nada más.
Pero no lo haré ya más,
hoy lo he sabido.
Se borrarán todas las sombras bellas,
dejarán la huella de tu vacío,
y te irás.

Y ahora sé que será para siempre.

Te echaré de menos en mi imaginación,
siendo feliz como ahora,
recordándote siempre
te lo prometo,
aunque ya no importe nada
aunque ya sea tarde
te llevaré
al que fuiste,
hasta el final de mis minutos.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Plastilina

Intentaré respirar como me enseñaste,
pero a veces, la bola se acomoda en la garganta,
ese ente inamovible y destructor,
que se descojona de tu desesperación.

Es inmenso el agujero de la angustia,
que tortura las tardes somnolientas.

Vacías de voces, llenas de letras,
que a veces consiguen que piense,
que la vida sin risas no está mal.

Supongo que debería acostumbrarme,
comprender que la gente es así,
sonreír más, aunque no encuentre respuestas.

Si al menos sintiera dentro fuerza,
después de tanta nada,
entonces, si que sonreiría.

Lo correcto, lo que nunca me importó,
presente en todo.
Muerte a las ideas sin corazón.

No es nada vivir, de nada sirve tener el sentimiento,
si nadie lo recibe.
Si te tragas cada signo de exclamación,
y lo digieres hasta crear un monstruo.
Yo he nacido para ser libre,
nadie me convencerá de lo contrario.

Yo no soy triste, 
no lo conseguiréis.

Hoy no me rio contigo, John  Fante,
¿no es eso suficiente para que entiendas mi derrota?

He perdido la educación,
porque nadie entiende a mi alma.

Todo lo que quiero está fuera de mi horario.
Sé que no estoy muerta,
porque estar triste hace que tiemble con una guitarra.

Estoy cansada de chocar contra paredes huecas
que resuenan todo el tiempo en mis oídos.

Conseguiré entenderlo todo antes de que sea tarde,
vomitaré hasta las ideas,
a ellas,sobre todo,
algún día.

Ahora descansa, descansa hasta que seas el Fénix que siempre has sido.





lunes, 12 de noviembre de 2012

Reconstrucción.

Huele a pintura todavía, o eso dicen las personas que entran y salen de mi habitación,
esas que apenas han penetrado de soslayo en mi vida, y con cautela.
Siempre con cautela.

Yo les digo que ya no me mareo, que supongo que te acostumbras.
Al dolor, al cambio de temperatura, a la pérdida, a la oscuridad.

Lo cierto es que he vuelto a perder la noción del ahora.
Desayuno en el pasado, visita rápida a la autopista del subconsciente,
regreso al rincón al que ahora perteneces, en el que existes.

Por qué será que el concepto del pasado siempre supera a lo demás,
por qué la inseguridad, la sensación de que lo bueno se hace tan corto,
como en aquellos campamentos, en que, cuando parecías haber encontrado lo que necesitabas, ya tenías que volver a casa?

Pensamos y sentimos con efecto retardado,
asimilamos a veces con una dulzura ralentizada,
para saborear el principio del recuerdo una vez el pensamiento ha madurado
para desembocar en nuestro estómago.


No sé. Algunos días tengo ganas de irme al otro lado del mundo por cualquier medio,
con cualquiera, huir de las miradas, de la maldad, de las expectativas y las fechas.
De ponerme en pelotas en la calle y sonreir en silencio.

De llevar una vida tan anárquica, absurda y hermosa como pueda, de pasear por los parques y escribir por las esquinas, de deshacer mis nudos y mirar a los ojos al aire, fijarme en el polvo arrastrado, en los olores de los barrios, sentir la satisfacción de que es lunes y ser consciente de que soy libre para pensar, hablar con la gente, de sentarme en medio de la acera para escuchar a un tipo que toca un xilófono de colores.

Pienso algunas veces en recuperar esos momentos,  por alguna estúpida razón, y es que algunos espacios temporales, muchos detalles, se te graban con sangre en el fondo de las entrañas.

He repasado los instantes con muchos de vosotros, y nunca sabréis cuales he elegido.

Echo de menos a bastantes personas que probablemente no lo sepan.
Y es que puede que ya no sepa decirlo, o que llegue un momento en que demos todo por hecho sin palabras.
A mi siempre me ha gustado utilizarlas, las frases se me han fijado en la mente con la fuerza de cualquier gesto.

Aunque a veces se queden cortas.
Me encantaría que no le llegasen a la suela a la felicidad.

Que la historia real haya empezado a tener sentido mucho antes de que lo sepamos,
que para cuando nos demos cuenta ya haya en el cerebro miles de imágenes y canciones importantes que no nos lo parecen hoy.

Tal vez te recuerde en la otra parte del mundo alguna tarde mientras no entiendo ese presente que hoy es futuro, ese mañana en que viviremos pensando en hoy .

O no.


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