martes, 30 de septiembre de 2014

Recitando a la Pizarnik.

"Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de
fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la
noche, déjate caer y doler, mi vida"


https://www.youtube.com/watch?v=Gl7cvXW0L7Y


Pizarnik... y yo.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Souvenirs

Recuerdos.
Impases a los que recurrimos
para sentir que ha merecido la pena.

Intervalos en que fantaseamos
con la vida de esos otros
que ya dejamos de ser.

Brilla con fuerza
lo que perdimos
modificado geneticamente
por el efecto del tiempo sanador.

Espejismos de amor sin amor,
insuficientes,
ritmos de otro tiempo
que ya no generan dolor.

Un coche con nombre
frente a un bosque
la brisa pura
de un Agosto frente al mar.

Todo esta ahi,
adentro,
registrado y bien sellado,
en silencio,
solo para mi.

Flashes que se mezclan
con imagenes de hoy,
seres que tan solo en suenos se atreven
a exigirnos el reconocimiento
que ya no les prestamos.

Voces huecas, promesas al vacio,
miradas borrosas,
gestos ralentizados por desgaste,
diques que hoy bifurcan las mareas
en que yacen dos barcos
que ya no volveran a naufragar.

Y la contemplacion excitada del mundo
mitad trance mitad conmocion,
desde que decidiste conseguir
que nada interfiriese en tu camino.

sábado, 9 de agosto de 2014

Cuando reina el silencio.

Tras las espirales forjadas del balcón, veía pasar el tiempo.
Un tiempo, que sin embargo no era tal, pues frente a dicho balcón, un reloj que reinaba sobre la ruidosa y eterna calle Breteuill -calle que nunca supo pronunciar- marcaba siempre la misma hora.
Las doce y veinticinco.
A medida que te aproximabas al punto exacto del espejismo desde el que podrías vislumbrarla, la Assotiation Republicane Anciens Combatients, un restaurante de moda llamado Orgasme donde se detenía el grueso de los transeúntes que por allí deambulaban, carteles sin pintura, paredes llenas de restos de carteles, tiendas en las que vendían todo lo que uno pueda imaginarse. Suciedad.
La albahaca yacía muerta junto a sus sandalias, muerta a causa de la densidad atmosférica,de la contaminación acústica y del bochorno perenne que la doblegaba, sumisa, hacia una muerte irremediable.

Muerta porque nunca la regó.

El cielo nunca es homogéneo en esta ciudad, como tampoco es una la sensación que puedas llevarte de ella, como tampoco es definible, amable o detestable tanto caos, tantas ratas, tanta miseria y tanta maravilla confluyendo en el mismo breve instante en que tu mirada se posa en cualquier insignificante cosa.

Es curioso como cuando nada buscas, cuando a nadie pretender encontrar, tus pensamientos flotan sobre el mercado árabe, junto a los olores que jamás utilizaste, y se mezcla con la podredumbre, la putrefacción y el olor mudo de los enormes girasoles.

Hay demasiado que observar, por lo que uno se volvería loco en un intento de abarcarlo todo con unos sentidos tan limitados como los humanos. Captaría que es verano, eso sí, y que para ser Agosto las calles están sumidas en un embotellamiento continuo a lo largo de la tarde, en que el olor a falafel, los acentos, los colores de la piel y los tambores, junto al puerto, conforman un espectáculo delirante, y te ensimisman incapacitándote para el juicio formal, preconcebido.
Como si tu identidad no fuera más que aquella que tú hayas elegido, sin ecos que vaticinen que seas lo que creíste ser. Ni los gritos, ni la violencia, ni el pasado pueden ahora con esa caja que llevas dentro, con toda la hermosura del ahora, pero esta vez sin lastres, sin huellas, sin angustias ni agonías.

Y coexistes junto a rostros sucios y sudados, esquivando manos vacías y párpados quemados cuyos ojos te atraviesan con su fuego.
Todo se detiene aquí, nada existe y nada prevalece, y la inalterable quietud en que se mueven nuestros cuerpos mantiene tu mirada perdida, pero a la vez alerta, quizá mires hacia el puerto, hacia el suelo, pero no al conjunto, porque si quisieras una visión completa de este mundo, los rostros perderían su forma, convirtiéndose todo en una paleta indescifrable.

Parece que la ciudad te está gritando, que cuando no puedas con la vida, la aceptes como es, que cuando no tengas el control, porque todo parece suceder fuera de las lindes de tu reino, lo aceptes, sin querer modificar ese diminuto mundo conocido, conviviendo pacíficamente con lo que ha de ser.

El mejor medicamento es el viento mistral, cuya magia, cuya fuerza, te encoge el alma, te sana el alma, te revuelve sin dolor para recordarte que no se puede vivir sin emociones.

Llueve. Y unas ninas morenitas, cuyos rizados cabellos se desploman sobre sus desnudos hombros, salen al balcón para admirar el milagro. Y lo hacen como si fueran algo demasiado importante como para no detenerse en el proceso, y este gesto de amor por el agua, por la vida que se crea gracias a este acto, te hace pensar ipsofacto que parecen ser las únicas que saben dónde está el valor intrínseco de todo, dónde hemos de mirar para comprender mejor lo esencial, desechando todo lo que nos es ajeno.
Bajo su balconcito, los adultos pasean sus rostros alegres, ya que pronto llegarán las ansiadas vacaciones.
Arriba, las chiquillas, parecen haberse evaporado.

Pero vuelven, portando un par de tazas, y bajo el chaparrón de verano, en medio de la tensión mojada en que se ha convertido el aire, colocan bajo la tormenta sus tacitas para llenarlas de ese agua, que poco después beberán, entre risas, encantadas.

Todo parece luz aunque la tormenta eléctrica tiña cada rincón de una intensa incertidumbre tenebrosa.
Y entonces me doy cuenta de que es la primera vez, durante meses, en que tengo ganas de llorar.

Porque una venda me impedía vislumbrar la importancia de lo esencial al considerarlo excéntrico, la hermosura de los actos como este. Las miro boquiabierta y se acallan entonces todas las voces que partían de mí, que giraban sobre mí, que me alimentaban incansablemente.

Y siento por primera vez en mi vida que sólo en el silencio podré encontrar la plenitud que durante tanto tiempo le fue negada al hombre.

lunes, 23 de junio de 2014

Ya es Junio
pero te busco
como si fuera Noviembre todavía.

Como si fueras aún el mismo
y no existieran abruptos abismos
por los que descendiera ésta,
nuestra historia inacabada.

Porque es verano, y te recuerdo,
con esa ceguera del amor total
que distorsiona el futuro con tu risa,
una nebulosa perfecta simbolizas
aunque te niegue cada día.

El tiempo,
tú.
El tiempo,
silente.

Y seguir en el mismo punto de partida
y que nunca salgas ganador
y que no te lances al vacío
por el resto, por el miedo,
 por volver al sinsentido.

Mientras hago las maletas
para dejar
otra de mis vidas
y embarcarme en aventuras
en que espero
tenerte un poco menos lejos.

viernes, 30 de mayo de 2014

Volando hacia el perdón.

Hoy te das cuenta,
de que viviste en una farsa,
en que el público
casi siempre fuiste tú.

Porque te condenaste
sin pedirte nada a cambio
porque no tienes excusas
aunque intentes convencer.

Mancillaste tantos cuerpos
como tuviste a tu alcance
fracasaste en la verdad
negando tu amor a quién te quiso
buscando todas las maneras
de destruirte a tí mismo
al mínimo atisbo de paz.

Por eso postras tu rostro ahora al sol
aunque tiritas,
porque el ruido ha impedido
que escucharas tu verdad.

Y tantos nombres,
y tanto descontrol,
y tantos vasos,
en cuyos cuellos
dejé los besos
que no me pertenecen.

Y cuánta falta nos hicimos
mientras la vida
consumía nuestra fuerza
mientras la gente
distraía esa ansiedad
mientras se me olvida
cómo hueles
en este vuelo suicida
que enfrentamos cada día.


jueves, 29 de mayo de 2014

Incontestables.

Qué anárquico es a veces el cinismo
qué difícil localizarlo
en el discurso personal.

De qué conexiones nerviosas
beberán mis sueños.
Cuál será tu última imagen de mi.

Cuánta rabia podemos tolerar
sin que nos transforme
sin poder mirar atrás.

Cuántas apuestas perdimos
en el vacío
sin que ello impidiera
nuestra sed siempre de más.

Cuántos corazones sirvieron de escupidero
Cuántas coincidencias necesitamos
para atrevernos a amar.

¿Qué es querer,
más que otro pensamiento un poco más hermoso?

Qué me hará falta esta noche
para sentirme tan vacía y poderosa
como una eterna diosa muerta.



miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Será la indiferencia nuestra arma última -la más cruel- ?
¿Será esta la certeza, jamás tan agria, la desencadenante de tanta desidia?
¿Será el cuerpo, que aun debiendo ayudar al autoconocimiento se rebela hoy contra ti?


O es esta triste sensación, la que dejará su poso para siempre, transformando toda historia en la misma ceniza, en el mismo poso inmóvil del dejar correr, y de esperar.
La vida y sus matices de ficticia realidad impositiva, brutal el dolor, sueños las noches en que el miedo por fin no existe, esquirlas de viento las mañanas del amor, momentos, todo se reduce a algo que nunca quise aceptar.

Quién eres tú, para rechazar el polvo qué seremos, para batirte contra el absurdo de nuestra fragilidad, quién eres, dime, niña eterna, que buscas la verdad en raíces que fueron amputadas.

Mejor quièrete, respira cuando los demás consuman tu alegría, busca la fórmula que te permita verlo todo desde arriba, antes de que tu tiempo acabe sin avisarte.
Antes de que añores lo que ahora vives, lo que ahora juzgas, lo que te carcome.

Sufre por la belleza, invierte tu fuerza en lo que aún sigue vivo, rechaza el miedo ajeno, desoye las envidias, juega limpio, mírate con ojos maternos, esculpe tu rostro con luz y la risa, interioriza tantos versos hermosos como puedas para poder compartirlos un día.

Sacrifica el pasado por la feroz batalla que supone el ser cada día mejor persona...

a pesar del mundo.

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