viernes, 3 de mayo de 2013

Ni una hora de paz en todo este día.

Porfirio.
Me has maldecido con tu sino.
Al comprender tus palabras
poseíste mi camino.

Surcaste mi alma aquella noche,
invadiendo mi calma, me arrastraste,
violaste todo código decible,
 y yo los violé todos contigo.

Pesadilla que aúlla,
exigiste la franqueza,
desnudando mis flaquezas
arrancándome la paz.

Ni una hora de  luz en este día,
en este alba de gritos y fantasmas,
en el que cruel tu tiranía,
me hizo seguirte,
hasta el infierno.

Yo te busqué,
no así, ni a mi.

Y eso ha sido todo,
un túnel hacia adentro
cada vez más angosto
hacia el mal, hacia el centro.

-Tenía que suceder,
alguien me dijo.

Ahora que lo comprendo
déjame
la honestidad duele demasiado.

Tú me dueles
como sólo la verdad araña.





miércoles, 24 de abril de 2013

Acercarse demasiado.

Demasiado es el miedo 
que supone morir de la tristeza.

Soledad, zorra disfrazada de ventajas,
sucia sensación de abandono inmesurable.

Miente al mundo, -libertad-
con tus palabras,
vierte poco a poco 
la miseria en las cabezas.

Luz, para qué me sirves
si me siento traicionada.

Demasiados destrozos,
escabrosos recorridos
inexactos pensamientos
demasiados desatinos.

Angustia
sol embotellado.

Demasiado vacío
y silencio.

Querer esconderse hasta que llegue Septiembre.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Quédate



Vuelven las sonrisas a las páginas recientes,
y asumo radiaciones abriéndome de piernas,
resistiendo las ganas de llorar -hoy de la risa- ,
siento la luz que engulle mi cuarto, tan deprisa.

Lentamente quiero ser partícipe,
del olor que impregna esta, mi vida,
que me ciegue la saturación de los colores
sufrir la euforia de la sorda juventud.

Recordar que todos quieren serlo,
que hay que dilatar la euforia como a un chicle
porque es efímera como un sueño que apenas se repite.

Escucho a mi cuerpo,
respira el diafragma
vuelvo a sentirme digna de la felicidad.

¿Será sencillo vivir en paz?

Quizá
es que tú me cuidas desde lejos,
con esa  bonita forma que tienes de quererme,
y hayas conseguido, a base de paciencia,
confeccionarme unas nuevas alas de unicornio.

Por eso
no hablaré hoy del sentimiento enfermo,
no comprendo esta tarde la nostalgia,
se me antoja lejos, tan extraña,
que vuelvo a querer pensar en magia.











miércoles, 27 de febrero de 2013

Y ahora qué pretendes.

Nunca me llevaste a la nieve.
Nunca toqué hasta empaparme los guantes y el alma,
 esa capa de blanca espuma que todos conocían.
Nunca supe lo que era lanzarse al vacío resbalando,
o lo que era sentir el sol reflejado desde el suelo.
Nunca me envolvió esa blancura que duele al mirar ,
esa bruma condensada que recuerda al nacimiento,
ese oxígeno de luz y frió respirable.
Nunca hice un muñeco, ni supe como hacerlo.
Si era fácil o no manejar el blanco entre los dedos.

Quisiera ahora comerme el suelo,
que el frío apagase mis malos pensamientos,
la ausencia de recuerdos,
la rabia y el fuego en la infancia congelados.

Me encantaría llenar mi cara del cuajado agua,
dormir con la nieve como almohada.
Ser inerte, ser azul,
morir despacio contemplando la nieve.
Para volver al principio,
comprender en el deshielo el por qué de las cosas.

Dejar de preguntarme por qué te empeñas en dolerme,
por qué me siento a kilómetros de tus manos,
por qué pretendes
si cada día lo empeoras.

Explícamelo tú,
aún tenemos tiempo,
aunque tampoco demasiado.

Lo más preciado,
lo único que siempre quise,
lo único que nunca me diste,
segundos

martes, 22 de enero de 2013

Desahucio

Pesados sueños tildan de miedo los ojos ,
trucan la vida,
la convencen,
tristemente seduciéndola,
sacudiéndole la frente,
regresando.

Eras,
siempre fuiste,
el sueño más recurrente.

El abrazo de las vísceras,
nuestro por quizás doce segundos.
Basta.

Déjame ir ,
no me busques en los telares subconscientes,
si luego nada existe,
si me dejarías desnuda hasta en la nieve.

Te conozco,
lárgate con tu mirada triste,
con tu cuerpo -antes tan mio-
y llévate lejos tus palabras,
esas mariposas de la muerte,
que quieren destrozarme.

Déjame ir,
yo ya lo hice,
aunque me claven las mañanas
todos sus puñales.

Aunque te duela, sigo
aunque te aferres, vivo.


miércoles, 16 de enero de 2013

Aquella noche lloré por la muerte.
Lloré por todas las muertes silenciadas,
lloré porque soy una imbécil más pensando en la muerte,
incapaz de ser feliz más de una hora,
incapaz de admitir que soy mortal.

Me pregunté si mis padres me conocen,
si ellos conocieron a los suyos,
si es así de absurda la vida siempre.
Me pregunté por qué , por qué nacemos,
si vivimos y no nos enteramos,
y sufriendo la muerte y la nostalgia,
desaparecemos.

Yo debí morir en la infancia,
debí quedármelo todo, todo dentro
toda la magia, toda la vida,
y evaporarme, sin pena, ni gloria,
en paz evaporarme.

Debió pararse mi corazón aún muy pequeño,
cuando todos éramos felices.
Cuando todo era verdad para mis ojos,
cuando la gente que querías vivía
y les querías sin pensarlo,
cuando podías creer en las personas.

Lo mucho que has mentido,
el daño generado,
la muerte, fruto de la angustia,
como las lágrimas,
profunda, lenta, siempre cerca.

Perdón por no haber llorado antes,
hoy me has atravesado las pestañas.
He pensado en tu madre,
en la mia,
y he querido acompañarte.

Desde lo inerte, les he creído, sí,
cuando dicen que después, no hay nada,
nada,
nunca más.

No, después tampoco.


sábado, 5 de enero de 2013

Contraindicanciones.


El fuego de la ira nublando la razón,
la muerte acariciando las costillas.
Desazón, ruido, punzantes cosquillas.

Conversaciones conmigo, sin dormir y sin respuesta.
Sonámbulas palabras, gritando, sin parar.
verdades que nadie, jamás comprenderá.

Manual de emociones,
mil recetas de canciones,
que oscuras guarden rabia.

No puedo quedarme,
o grisácea y complaciente,
acabaré dando las gracias,
por hacerme penitente.

Furia descontrolada,
ojos de sangre dedicada,
mares nocturnos, afonía incorporada.

Y no preguntar nunca, jamás decir por qué.
Libre la pluma que se escapa del papel,
tarde sabréis que ya nunca va a volver.

Sonidos, dejadme inconsciente,
haced que nada parezca verdadero,
que las luces vuelvan en Enero,
que el futuro mejore lo presente.

En fin, adiós, no te pongas a llorar,
nadie me ha dolido nunca tanto,
deja que me cure de tu espanto,
en silencio, calla ya.


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